Durante años, las contraseñas han sido la principal barrera para acceder a cuentas, plataformas y servicios digitales. Sin embargo, pueden ser robadas, filtradas, reutilizadas o entregadas por error mediante ataques como el phishing y la ingeniería social.
Esto plantea un problema: conocer una contraseña no demuestra necesariamente que quien intenta ingresar sea realmente el titular de la cuenta. Por eso, proteger la identidad digital requiere incorporar nuevas capas de verificación.
Autenticación multifactor: más de una prueba de identidad
La autenticación multifactor (MFA) combina diferentes elementos para comprobar la identidad de una persona. Por ejemplo:
- Algo que sabes: una contraseña o PIN.
- Algo que tienes: un dispositivo o certificado.
- Algo que eres: características biométricas como el rostro, la huella o la voz.
De esta manera, aunque una contraseña sea comprometida, todavía existe otra barrera que debe superarse para acceder.
Biometría: verificar quién está detrás del acceso
La biometría permite identificar o verificar a una persona mediante características físicas o de comportamiento propias de ella.
Su valor en ciberseguridad está precisamente en añadir una comprobación de identidad. Ya no se trata únicamente de preguntar “¿conoces la contraseña?”, sino también “¿eres realmente quien dices ser?”.
Esta tecnología puede utilizarse para fortalecer accesos, validar usuarios, firmar documentos o autorizar determinadas operaciones digitales.
Validar la identidad, no solo las credenciales
En procesos más sensibles, las organizaciones también pueden incorporar mecanismos adicionales de validación. Enext, por ejemplo, utiliza en sus procesos de autenticación tecnologías como biometría facial, prueba de vida y validación de identidad, y ofrece soluciones de onboarding y autenticación orientadas a reducir riesgos de fraude y suplantación.
El objetivo no es eliminar las contraseñas de inmediato, sino evitar que toda la seguridad dependa de una única credencial.
En un entorno donde una contraseña puede terminar en manos equivocadas, proteger la identidad significa comprobarla desde diferentes factores. MFA, biometría y validación de identidad permiten construir accesos más robustos y reducir el riesgo de que una credencial comprometida se convierta directamente en una identidad comprometida.
